viernes 13 de noviembre de 2009

Simplezas

A propósito del último Sonajero de Grisbel Medina (http://www.listindiario.com.do/app/article.aspx?id=121194), que nos invita a la vida simple, a revivir recuerdos y recobrar viejas costumbres, quiero hoy escribir este post, para expresar mi deseo, que ojalá sea el de much@s, de buscar en mi interior lo que realmente me hace feliz, y dejar de lado, aunque sea de modo momentáneo, tanta tecnología, tanta prisa, y volver al mundo de los pequeños detalles, esos que no cuestan nada, y que nos hacen tan felices.

No sé si se trata del paso de los años, no sé si se trata de mi hartazgo de ver lo que ven mis ojos a mi alrededor y de sentirme tan decepcionada. Pero me doy cuenta de que vuelvo sobre mis pasos, y he decidido recuperar la simpleza de la vida:

Mi pelo es tan corto que ya no necesita rolos, ni el calor insoportable de un blower. Reniego del brasiere que lucha en contra de la ley de la gravedad. Olvidé los incómodos tacos altos y zapatos cerrados, y sólo uso sandalias bajitas. No quiero blusas que aprieten mis chichos. He dejado de comprar y usar maquillaje. Las uñas de mis manos están recortadas, y nunca verán falsas uñas con artísticos diseños sobre ellas. Disfruto enormemente un café a cualquier hora, particularmente si son las 6:00 de la mañana, reunirme con mi mejor amiga a hablar de nuestras vivencias diarias, dormir una deliciosa siesta con mi pareja al lado (o sola), sentarme sobre la grama en una placita frente al malecón, ver el mar y sentir la brisa en mi rostro.

¡Cómo añoro los años de mi niñez!

lunes 9 de noviembre de 2009

Masculinidad en crisis


La historia de la humanidad ha dado cuenta del poder y la “superioridad” del género masculino sobre el femenino. Los hombres han tenido control sobre todo cuanto las mujeres hacemos, pensamos o queremos.


Muchos son los cambios que han ocurrido desde los últimos años del siglo XIX y durante todo el siglo XX, particularmente la segunda mitad de este último.

Las mujeres hemos ocupado casi todo los espacios laborales reservados a los hombres. Somos más del 50% de la matrícula universitaria, y somos capaces de ganar tanto o más dinero que ellos. Estos son factores que han tenido influencia en la crisis que vive hoy día la masculinidad, si tenemos en cuenta que el poder que los hombres han ejercido sobre nosotras ha tenido una base económica.

Estudios, trabajo y dinero han empoderado a las mujeres, quienes ya no queremos pasarnos el día en casa cuidando niños, lavando, planchando y cocinando.

Sexualmente hablando la mujer de hoy es más demandante y agresiva, y estas son conductas que han hecho a muchos hombres sentir miedo de las mujeres. Sólo tenemos que ver el auge que han tenido sustancias como la Viagra y sus similares en la población masculina joven. Los hombres necesitan estar seguros de que pueden satisfacer perfectamente a una mujer. Tienen miedo de no ser lo suficientemente “hombres” en la cama.

La posición de los hombres ya no tiene su antiguo prestigio patriarcal. Su superioridad ha sido puesta en duda. Saber que ya no se tiene el control, que no se posee tal superioridad, son elementos que han contribuido al incremento de la violencia contra las mujeres. El elevado índice de muertes de mujeres a manos de sus parejas o exparejas nos habla de este miedo a perder hegemonía.